La Cicatriz con C de Cambios…

Los días pasaban a ritmo de triciclo batiente, sin darme por vencido e incansable, como siempre. La panza de mi madre crecía, una cicatriz vertical dividía su abdomen. Mi curiosidad insatisfecha es silenciada con un “Por allí saliste tú”, respuesta de enfermera supongo, mi día terminó con más preguntas que respuestas.

Gabriel, el último de los cinco hermanos nace en septiembre del 69, todo un Generation X, en potencia. Mi hegemonía como hijo varón único, terminó en un solo plumazo de inscripción de acta de nacimiento. Mis hermanas todas “thrilled” y yo más a aburrido que celador sin radio.

Todo lo del nacimiento, era nada más y nada menos el preámbulo para una matrícula, si, pronto entraría a la escuela, en mi mente pensé; Nicolás Pacheco en el Casco? Noooooo, esos uniformes eran diseñados por Hades en un mal día.

Fueron llegando los útiles, el olor de los crayolas eran mis favoritos. El uniforme; pantalón celeste y camisa blanca, fue un alivio cuando los ví, por ahora no había libros, pero si había lonchera. Se acaban los días de comerme los pimentones, cebollas y otras verduras, del “prep meal” de Mamá. Pensaba, los mandará en la lonchera?…..

Sentía cambios en el vecindario, el apartamento ya se quedaba pequeño para cinco come arroces, la clase media en la sangre de mis padres hervía para darnos un mejor futuro, misma que iniciaría con mudanzas y un orden cuasi militar, típico de un contador y una enfermera….

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