Era calle 12, en dónde los diablos rojos daban la vuelta, así le llamaban a aquella esquina. Mis recuerdos datan desde antes de entrar a kinder, serían unos 3 o 4 años de edad.
Mi madre enfermera de profesión, preparando la comida, a duras penas llegaba al borde de la tabla de cortar, robaba de manera inmisericorde; pimentones picados, cebolla en cuadritos, tomates y toda legumbre cortada. Todas provenientes del mercado público a pocas cuadras de donde vivíamos.
A esa edad tenía una preferencia por vegetales y legumbres crudas, práctica que aún conservo. Mi madre; Gloria, trabaja turnos, mientras que mis hermanas Gabriela, Gioconda y Gloriela, asistían a una escuela muy cercana del apartamento de un solo cuarto; pero como dicen; “todo cabe bien acomodadito dentro de un cuartito”. Literal…..
Nicolás Pacheco, escuela donde asistían mis hermanas tenía el uniforme más aburrido del que me puedo recordar, una camisa blanca y falda plizada GRIS, le daba otro significado a la palabra VAINA MÁS FEA…. yo mientras tanto, jugaba con un triciclo verde en el balcón y desde allí las divisaba, alegremente caminado con ESOS uniformes, hasta que desaparecían una vez llegaban a la entrada principal.
Vida de parques le llamo yo ahora, puesto que la Plaza de la Catedral y la Plaza Herrera eran mi “backyard”. Recuerdo comerciantes que se dedicaban a profesiones, tales como zapateros, sastres, afiladores de tijeras y cuchillos, ebanistas, entre muchos.
Ese apartamento hoy en día limítrofe con la entrada a lo que es hoy el Casco Antiguo, si hubiera sabido mi Padre y mi Madre, hoy hubiéramos sido del Casi Casco….. sin saberlo se me estaban acabando las vacaciones y los kilómetros de triciclo…